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El director de "El Crack" hizo un elogio de la amistad a partir de su larga relación con Alfredo Landa y aunque reconoce que no hay que decir nunca jamás, se decanta por no volver a hacer más cine. Tras su encuentro con el público, la Muestra de Cine le brindó un homenaje y le hizo entrega de una escultura conmemorativa

Salobreña ha compartido hoy con José Luis Garci más de una hora de charla sobre el cine, la amistad con mayúsculas y la vida en general. El director madrileño, con 18 películas en su filmografía, asegura que no piensa dirigir más y prefiere dedicarse a escribir y seguir viendo cine, sobre todo clásico. Y aunque a continuación ha matizado que no se puede decir nunca jamás, afirma sentirse más como un retirado del cine.

Garci ha sido el  protagonista de la tercera jornada de la Muestra de Cine Negro de Salobreña, iniciativa que ha calificado de muy interesante y necesaria por lo que pueda significar de contribución a la cultura y de acicate para que la ciudadanía en general y los jóvenes en particular se acerquen al arte, profundicen en su afición a la lectura o se animen a escribir. “Si eso se consigue, bienvenidas sean muestras como ésta de Salobreña”, ha manifestado.

Ante un auditorio prácticamente lleno, en el que ha compartido escenario con el director de la Muestra, José Luis Garci se ha explayado en elogiar la figura de Alfredo Landa, protagonista de su película El Crack, como actor, con una formación teatral muy firme antes de debutar en el cine, pero también como persona y sobre todo como amigo suyo que ha sido durante más de cuarenta años.

Para el cineasta el componente suerte es muy importante en todos los ámbitos y cree que él la ha tenido desde siempre, porque, estoy absolutamente seguro que en mi generación hay muchísimos más con más talento que yo que, sin embargo no han triunfado”. Y se felicita de haber podido hacer en cada momento la película que ha querido, intimista, policíaca, de denuncia o de cualquier otro género y contando además con los mejores actores del cine español.

El director de cine señala que cada etapa de la vida tiene su momento y que él ya tiene esa edad en la que se empiezan a recibir reconocimientos, añadiendo que en el último año ha tenido ocasión de ello en distintos lugares del mundo, como el homenaje que recientemente le brindó el Lincoln Center de Nueva York u otros en España y otros países. Pero también se ha mostrado feliz de poder participar en los muchos homenajes que se prodigan a su amigo Alfredo Landa o también a José Sacristán, al que va a entregar una placa de homenaje en el próximo festival de cine de Málaga a petición del propio Sacristán por la amistad que les une desde que hicieran juntos otra de las películas clave del cine de la transición.’Asignatura pendiente’.